Hoy me decido a escribirte. Me lo ha recomendado un chico guapo de ojos verdes que acostumbra a decir cosas muy sensatas. Aunque la verdad es que lo que me sale de dentro es el silencio (un silencio que chilla, que aúlla, que llora desesperadamente), pero ese silencio no se puede escribir, o por lo menos yo no sé. Supongo que se podría describir como un grito mutilado. Me comenzó en la barriga y me está subiendo por el esófago. Son como piedras que se me acumulan dentro y hacen que cada día me cueste más moverme. Es un problema porque yo siempre me he dejado llevar por lo que me decía mi estómago, por las sensaciones que allá se crean… ¿y ahora qué? Ahora tengo una yaga que se hace grande y no me deja sentir otra cosa que no sea dolor. Si pudiera hablar diría que no puedo más, que un alma no se puede romper tantas veces en tan pocos días. Si pudiera hablar daría las gracias al chico guapo de los ojos verdes por no soltarme de la mano y darme todos los abrazos que necesité. Si pudiera hablar diría que me siento sin aire, sin espacio, sin pensamientos… Estoy vacía o llena de gritos mutilados. Hoy podría convertirse todo el cielo en una nube y no me enteraría. Y el globo cada vez es más grande y no encuentro la aguja de cristal para reventarlo. ¿La tienes tú? Si la tienes haz algo porque sino va a estallar solo y no quiero ver mi cara llena de trozos de plástico rojo.
Lo que no te mata te hace muchisimo más fuerte
Es bueno tener un escudo y saber a veces que es lo que conviene y que no...
jueves, 28 de diciembre de 2006
La nubes y demases ---> Un nuevo concepto de soledad..
Todos tenemos nubes que nos persiguen, que nos pesan encima. Nubes hinchadas de viento y de agua. Nombras el árbol y el árbol crece, lento hasta volvernos verde la mirada. Nombras el cielo y las nubes pelean con el viento y el espacio se vuelve un transparente campo de batalla. Nombras el agua y el agua brota, no sé dónde, brilla en hojas, habla en las piedras y en húmedos vapores nos convierte. La lluvia no para de caer hasta convertirnos en cleptómanos de paraguas. Llueve y llueve y hace frío y nos cogemos de la mano por fuera de los paraguas para notar que estás ahí en medio de esa cortina de agua. Fue preciso que el sol se ocultara sangriento, que se fueran las nubes, que se calmara el viento, que se pusiese el cielo tranquilo como un raso para que aquella gota de luz se abriese paso. Olvidé lo pasado, parecía imposible pero lo olvidé todo. No dices nada y la ola amarilla, la marea de sol, en su cresta nos alza, en los cuatro horizontes nos dispersa y nos devuelve, intactos, en el centro del día, a ser nosotros. Lluvia, nubes, cuchillos que cortan demasiado, avispas que pican traidoras, días en trenes para llegar a un concierto que nunca veríamos, campings inundados, limitaciones de espacio para retozar, claustrofobia e imágenes perdidas (que no recuerdos), todo valió la pena. En este caso era el QUIÉN lo que contaba, no?
Buenas noches y Buena suerte!!!

Unos dicen que te hable, que aunque estés dormido me oyes. Otros me dicen que no volverás nunca, que tu cabeza se quedó en aquel maldito viernes. Yo sólo sé que no puedo estar más de dos minutos hablando con ese ser entubado. Siento que mis entrañas se rompen y se despedazan cada segundo que paso sin que me contestes. Necesito sueño en vena, un golpe brutal de solución narcotizante, litros de suero de inconsciencia mezclados con mi sangre insomne. O mejor aún, una transfusión de plasma somnoliento, un batallón de leucocitos que asedien la ciudadela de mi raciocinio hasta lograr amodorrarlo. Dormirme yo para despertar y ver que nada pasó. Pero eso no sucederá. Eso no sucede nunca. Quiero flotar sobre un lecho de problemas con cuerpo de bruma, recostarme en una nube que descargue en forma de agua mis desasosiegos, descansar entre los brazos de todos mis dilemas hechos humo. Si hace falta, pondré fin a esta anorexia de vigilia engullendo toneladas de ese fruto hipnótico que brota de la tierra en calma. Ahora estoy abajo, tocando suelo en los subterráneos de mi alma, y ahora estoy arriba, flotando de ilusión y de inconsciencia. Arriba y abajo. Blanco y negro. Dormido, despierto. Dormido, despierto. Sólo espero que me cojas de la mano, me la aprietes y me hables tú. Que me hables TÚ.
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