Hoy me decido a escribirte. Me lo ha recomendado un chico guapo de ojos verdes que acostumbra a decir cosas muy sensatas. Aunque la verdad es que lo que me sale de dentro es el silencio (un silencio que chilla, que aúlla, que llora desesperadamente), pero ese silencio no se puede escribir, o por lo menos yo no sé. Supongo que se podría describir como un grito mutilado. Me comenzó en la barriga y me está subiendo por el esófago. Son como piedras que se me acumulan dentro y hacen que cada día me cueste más moverme. Es un problema porque yo siempre me he dejado llevar por lo que me decía mi estómago, por las sensaciones que allá se crean… ¿y ahora qué? Ahora tengo una yaga que se hace grande y no me deja sentir otra cosa que no sea dolor. Si pudiera hablar diría que no puedo más, que un alma no se puede romper tantas veces en tan pocos días. Si pudiera hablar daría las gracias al chico guapo de los ojos verdes por no soltarme de la mano y darme todos los abrazos que necesité. Si pudiera hablar diría que me siento sin aire, sin espacio, sin pensamientos… Estoy vacía o llena de gritos mutilados. Hoy podría convertirse todo el cielo en una nube y no me enteraría. Y el globo cada vez es más grande y no encuentro la aguja de cristal para reventarlo. ¿La tienes tú? Si la tienes haz algo porque sino va a estallar solo y no quiero ver mi cara llena de trozos de plástico rojo.
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